(Contiene spoilers)
Acostumbrados, inconscientemente, al cine con mirada de varón, no cabe duda que Susanne Bier ha abierto una ventana por donde entran bocanadas de aire fresco.
¿Cómo percibe el mundo una mujer? ¿cuáles son sus problemas, qué le provoca tristeza y qué alegría? ¿qué la hace ser fuerte?
Después de un pequeño disgusto con Susanne Bier, que estuvo a punto de cometer uno de los peores pecados que se pueden cometer en el cine, manipular al espectador, terminé perdonándola. Quizás porque, a pesar de llevar al público a donde se le antoja, lo deja pensando… si es que el espectador quiere. Es que, a fin de cuentas se nota el trabajo conjunto de la directora y el guionista: Anders Thomas Jensen.
No es el cáncer lo que le causa tristeza o dolor, sino saber que esta sola. ¿Ida es una mujer ingenua? Quizás si. No ha percibido que su marido le es infiel desde hace mucho tiempo. Ella se encuentra perfectamente bien instalada en su propia realidad, que no ha escogido, pero ha aceptado. Tiene un trabajo, casa y un Cinquecento amarillo. Tiene dos hijos jóvenes que están haciendo su vida. La quieren y los conoce. No así su esposo. Y ella no lo sabe… o no quiere saberlo.
¿Comedia? No. Por supuesto que no, aunque la cinta irradia un sabio sentido del humor muy europeo. No es un humor tonto o simple, es el buen sentido del humor que posee quien no se toma a sí mismo demasiado en serio: la persona serena. Ida ve los problemas con sabiduría y con sencillez. Si, posiblemente esa misma cualidad será su perdición.
Su marido, un gordo que al principio nos parece mas o menos agradable, se nos presenta como un verdadero cínico cuando Ida lo descubre in fraganti con su amante. Pero quizás eso no es lo peor. Leif se justifica con un “¡¿no te das cuenta de lo que yo he sufrido con tu cáncer?!”. ¿Machismo “made in México”? Solo una probadita de la no exclusividad. Mal de muchos, consuelo de tontos.
Los temas no son novedosos: nos habla de la culpa y el perdón, la soledad, los problemas, la enfermedad y el deseo de ser felices solo a través del amor. El único problema es que ¿de verdad existen los príncipes azules que cambian del derecho al revés en unos cuantos días? ¿por qué Susanne no nos cuenta la historia hasta el final? Por muy guapo que sea Pierce Brosnan, seguramente tiene sus defectos y Phillipe, un pobre hombre que ha vivido durante años profundamente amargado, se volverá dulce de un día para otro? La escena de Phillipe en su huerta de limones nos dice que decidió cambiar gracias a Ida, pero siempre la amargura deja huella que seguramente Ida tendrá que pagar. Entonces será cierto aquello de “mas vale malo por conocido que bueno por conocer?
En realidad, el problema que nos presenta la directora danesa es siempre el mismo cuento: el problema no empezó con la infidelidad del marido, sino muchos, muchos años antes. Casi al inicio se ve una escena sonde ella le lleva a Leif un vaso la terraza. Ida se sienta y se quedan en silencio unos momentos hasta que Leif le pregunta cómo le fue con el médico. Pero olvidamos que al inicio Ida estaba sola con el médico. Y el médico le pregunta qué opinará su esposo si le hacen una mastectomía. Ella, ingenuamente, le dice que mientras ella le cocine, el estará de acuerdo. Se perdieron mutuamente hace muchos años. ¿Por qué el no la acompaña al médico? ¿estaba trabajando? ¿entonces por qué al llegar a su casa,
No tienen un problema de comunicación, va mucho mas allá. Es un problema de entrega. En Dinamarca, Ida cree que es suficiente con atender a su marido y no se ha dado cuenta de que lo único que ha hecho es ayudarlo a convertirse en un verdadero patán que no se preocupa ni se ocupa de la mujer a la que libremente decidió entregarle su persona entera: su presente, su pasado y su futuro, sus sueños, sus ideales.
Llama poderosamente la atención un comentario de Ida a su hija, casi en broma y de pasada. A punto de casarse la embargan las dudas acerca de su boda con Patrick porque “no la toca” desde hace varios días. Ida le dice a modo de consuelo: “bueno, si no es lo que esperabas, no te preocupes, no eres católica”. La respuesta silenciosa de la hija, no parece un gesto gratuito, lleva claramente un fondo profundamente humano y no exclusivamente católico. La respuesta verbal es contundente: “si me caso es porque lo quiero para toda la vida”.
¿Qué otros temas saltan a la vista? La homosexualidad, el luto y la muerte, el alcoholismo, el divorcio, el matrimonio y la familia. La homosexualidad de Patrick combinado con el abandono de su papá. La ingenuidad junto con la visión tan positiva, clara y esperanzadora de los hijos con una mamá presente y un padre pensando en todo menos en los hijos y en la esposa.
“Todo lo que necesitas es amor” seguramente no será del agrado de muchos varones y con razón. Es un grito de desesperación de las mujeres con hijos jóvenes, posiblemente es una cinta autobiográfica y seguramente el sueño de muchas mujeres, que no se atreven siquiera a pensarlo. Nos recuerda “Pan y tulipanes”, pero con una puesta en escena soberbia. No solo por los escenarios, la fotografía, la extraordinaria actuación de Trine Dyrholm como Ida, que repite después de “En un mundo mejor” y la presencia del guapísimo Pierce Brosnan.
Si “Todo lo que necesitas es amor” lleva al espectador a salir soñando con Pierce Brosnan, todos perdemos. Si logra despertar a esposos y esposas, para tomar cartas en el asunto antes de que sea tarde, valió la pena la cinta. Si: todos necesitamos amor, pero hay que saber escogerlo y mantenerlo.
viernes, octubre 26, 2012
¿"Todo lo que necesitas es amor"? (Susanne Bier, 2012)
(Contiene spoilers)
Acostumbrados, inconscientemente, al cine con mirada de varón, no cabe duda que Susanne Bier ha abierto una ventana por donde entran bocanadas de aire fresco.
¿Cómo percibe el mundo una mujer? ¿cuáles son sus problemas, qué le provoca tristeza y qué alegría? ¿qué la hace ser fuerte?
Después de un pequeño disgusto con Susanne Bier, que estuvo a punto de cometer uno de los peores pecados que se pueden cometer en el cine, manipular al espectador, terminé perdonándola. Quizás porque, a pesar de llevar al público a donde se le antoja, lo deja pensando… si es que el espectador quiere. Es que, a fin de cuentas se nota el trabajo conjunto de la directora y el guionista: Anders Thomas Jensen.
No es el cáncer lo que le causa tristeza o dolor, sino saber que esta sola. ¿Ida es una mujer ingenua? Quizás si. No ha percibido que su marido le es infiel desde hace mucho tiempo. Ella se encuentra perfectamente bien instalada en su propia realidad, que no ha escogido, pero ha aceptado. Tiene un trabajo, casa y un Cinquecento amarillo. Tiene dos hijos jóvenes que están haciendo su vida. La quieren y los conoce. No así su esposo. Y ella no lo sabe… o no quiere saberlo.
¿Comedia? No. Por supuesto que no, aunque la cinta irradia un sabio sentido del humor muy europeo. No es un humor tonto o simple, es el buen sentido del humor que posee quien no se toma a sí mismo demasiado en serio: la persona serena. Ida ve los problemas con sabiduría y con sencillez. Si, posiblemente esa misma cualidad será su perdición.
Su marido, un gordo que al principio nos parece mas o menos agradable, se nos presenta como un verdadero cínico cuando Ida lo descubre in fraganti con su amante. Pero quizás eso no es lo peor. Leif se justifica con un “¡¿no te das cuenta de lo que yo he sufrido con tu cáncer?!”. ¿Machismo “made in México”? Solo una probadita de la no exclusividad. Mal de muchos, consuelo de tontos.
Los temas no son novedosos: nos habla de la culpa y el perdón, la soledad, los problemas, la enfermedad y el deseo de ser felices solo a través del amor. El único problema es que ¿de verdad existen los príncipes azules que cambian del derecho al revés en unos cuantos días? ¿por qué Susanne no nos cuenta la historia hasta el final? Por muy guapo que sea Pierce Brosnan, seguramente tiene sus defectos y Phillipe, un pobre hombre que ha vivido durante años profundamente amargado, se volverá dulce de un día para otro? La escena de Phillipe en su huerta de limones nos dice que decidió cambiar gracias a Ida, pero siempre la amargura deja huella que seguramente Ida tendrá que pagar. Entonces será cierto aquello de “mas vale malo por conocido que bueno por conocer?
En realidad, el problema que nos presenta la directora danesa es siempre el mismo cuento: el problema no empezó con la infidelidad del marido, sino muchos, muchos años antes. Casi al inicio se ve una escena sonde ella le lleva a Leif un vaso la terraza. Ida se sienta y se quedan en silencio unos momentos hasta que Leif le pregunta cómo le fue con el médico. Pero olvidamos que al inicio Ida estaba sola con el médico. Y el médico le pregunta qué opinará su esposo si le hacen una mastectomía. Ella, ingenuamente, le dice que mientras ella le cocine, el estará de acuerdo. Se perdieron mutuamente hace muchos años. ¿Por qué el no la acompaña al médico? ¿estaba trabajando? ¿entonces por qué al llegar a su casa,
No tienen un problema de comunicación, va mucho mas allá. Es un problema de entrega. En Dinamarca, Ida cree que es suficiente con atender a su marido y no se ha dado cuenta de que lo único que ha hecho es ayudarlo a convertirse en un verdadero patán que no se preocupa ni se ocupa de la mujer a la que libremente decidió entregarle su persona entera: su presente, su pasado y su futuro, sus sueños, sus ideales.
Llama poderosamente la atención un comentario de Ida a su hija, casi en broma y de pasada. A punto de casarse la embargan las dudas acerca de su boda con Patrick porque “no la toca” desde hace varios días. Ida le dice a modo de consuelo: “bueno, si no es lo que esperabas, no te preocupes, no eres católica”. La respuesta silenciosa de la hija, no parece un gesto gratuito, lleva claramente un fondo profundamente humano y no exclusivamente católico. La respuesta verbal es contundente: “si me caso es porque lo quiero para toda la vida”.
¿Qué otros temas saltan a la vista? La homosexualidad, el luto y la muerte, el alcoholismo, el divorcio, el matrimonio y la familia. La homosexualidad de Patrick combinado con el abandono de su papá. La ingenuidad junto con la visión tan positiva, clara y esperanzadora de los hijos con una mamá presente y un padre pensando en todo menos en los hijos y en la esposa.
“Todo lo que necesitas es amor” seguramente no será del agrado de muchos varones y con razón. Es un grito de desesperación de las mujeres con hijos jóvenes, posiblemente es una cinta autobiográfica y seguramente el sueño de muchas mujeres, que no se atreven siquiera a pensarlo. Nos recuerda “Pan y tulipanes”, pero con una puesta en escena soberbia. No solo por los escenarios, la fotografía, la extraordinaria actuación de Trine Dyrholm como Ida, que repite después de “En un mundo mejor” y la presencia del guapísimo Pierce Brosnan.
Si “Todo lo que necesitas es amor” lleva al espectador a salir soñando con Pierce Brosnan, todos perdemos. Si logra despertar a esposos y esposas, para tomar cartas en el asunto antes de que sea tarde, valió la pena la cinta. Si: todos necesitamos amor, pero hay que saber escogerlo y mantenerlo.
sábado, febrero 28, 2009
"Caballos salvajes" (Marcelo Piñeyro, Argentina 1995)

¿Quiénes son los amigos? ¿La familia? ¿Qué papel juegan los medios de comunicación? ¿El trabajo llena la vida? ¿Hay algo que valga más que la propia vida?
¿Cuántas veces creemos que tenemos una vida buena porque hay trabajo, diversión y gente? El ruido puede ser sólo superficial y ocultar el verdadero fondo: una vida sin sentido, llena de insatisfacción, de temores, de resentimientos y de falta de verdadero cariño, de una familia. Reconocer nuestros errores con nobleza y valentía, nos ayuda a encontrar el verdadero amor que es lo único que da sentido a la vida.
"Caballos salvajes" deja un buen sabor de boca por el guión, los diálogos inteligentes, las actuaciones y la fotografía. Los hermosos paisajes del sur de Argentina: Puerto Madryn, Trelew y la Cordillera de los Andes como fondo... con unos matones y la policía tocándoles los talones.
viernes, enero 02, 2009
Andrei Rubliev (Andrei Tarkovsky, URSS 1966).
Un buen Director logra extraordinarias actuaciones hasta de los actores más difíciles. Tal es el caso de Nikolay Burlyaev en el papel de Boriska del que tanto se quejó el pobre de Tarkovsky. Estuvo a punto de sacarlo de la producción por su mal comportameiento: "un niño soberbio que quería hacer lo que se le antojaba" y no lo que el Director le pedía. ¿Quién se lo podría imaginar?

La actuación de Anatoli Solonitsyn como Andrei Rubliev, descubierto -o convertido en un excelente actor- por Tarkovsky, no deja de sorprender, así como las circunstancias de su muerte que tanto le dolió a Tarkovsky. La actuación de su esposa en la cinta y la puesta en escena en 1966 en la Unión Soviética con un recortado presupuesto son verdaderamente sorprendentes. No es casual que esta cinta esté considerada entre las 15 mejores cintas de todos los tiempos.
El maestro de maestros Andrei Tarkovsky dirige, y escribe junto con Andrei Konchalovsky, esta obra maestra del cine. Punto de referencia para todo aquel que aspire a ser realmente uno de los grandes.
Andrei Rubliev es parte de la historia y una obra de arte fotográfica y musical. Cada uno de los personajes que se une para lograr una cinta histórica. No sólo por la calidad de la cinta sino por las vicisitudes y la compleja historia de la Unión Soviética. 1966. Régimen soviético.
Conquistas, pobreza, caballeros armados y hombres (no santos) de Dios. La fortaleza, en medio de la debilidad, nacida del amor a una vocación: "llamado a..." pintar uno de los íconos más admirados y venerados de Europa Oriental filmado en el momento y en el lugar más ateo de toda la historia.
Nunca dejará de admirarme este paradójico hecho: un ateo, en el país donde por siete décadas se trató de arrancar todo vestigio religioso crea una de las obras cinematográficas más profundamente espirituales y de una pureza sin igual... por un verdadero deseo de belleza.
Poesía en imágenes. El arte de la belleza. La belleza del arte.
jueves, enero 01, 2009
Andrei Rublev/Tarkovski

¿Mañana? apenas estaremos comenzando apenas a hacer la digestión, después de saborear este exquisito platillo. Mañana o pasado mañana, creo que estaré en condiciones de opinar. Mientras, pensaré si mi padre sabe hacer campanas y si el loco que quería volar estaba realmente loco. La loca, madre de Arseni y primera esposa de Andrei, ¿era muda?
Muda debería quedarme para poder pensar ¡y calificar exámenes! y mañana escuchar a Sasha y a Rafael Llano.
Filmar lo inefable, esculpir el tiempo: el cine de Tarkovski.
lunes, septiembre 08, 2008
Prejuicios, prejuicios... un juicio ¿objetivo?
"Whale rider" (Nueva Zelanda 2002, Niki Caro) La historia de una niña que es discriminada por ser mujer. Escrita por una mujer (Witi Ihimaera) y dirigida por otra ¿qué se podría esperar de una película así? Una denuncia, un reclamo, propaganda profeminista de la Directora o, cuando menos, una moraleja ¿no lo cree así, estimado lector? Pues si piensa como yo, se equivocará conmigo.
Paikea (Keisha Castle-Hughes) tiene un gemelo que muere en el momento del parto. Su madre, antes de morir, pide que la llamen como aquel legendario jinete de ballenas que salvó al pueblo Maorí con su valentía fuerza y nobleza: Paikea. Koro, el abuelo paterno (Rawiri Paratene) se niega porque Paikea estaba reservado a quien tuviera esas cualidades: no podía ser una niña.
“La leyenda de las ballenas”, como la llamaron en México, es lo que suele llamarse una historia bien contada y una cinta bien fotografiada en la naturalmente hermosa Nueva Zelanda. El guión casi es perfecto: quizás queda un poco en el aire el papel del padre de Pai –Paikea-. Después de tantos años sin vivir sin su hija y habiendo tomado la decisión de llevarla a vivir con él a Inglaterra ¿cómo puede cambiar de opinión tan fácil? En fin, nadie es perfecto.
Volviendo al inicio, puedo decir que ni el más antifeminista, ni el más machista podrán reclamarle nada a la directora ni a la guionista: es una historia muy femenina, pero no feminista. Una niña que se gana su propio lugar en su familia, en su comunidad a un altísimo costo: perder el cariño de su admirado abuelo. Le gana la partida, pero no se lo restriega en las narices: al contrario, comparte con su abuelo la alegría de haber encontrado su vocación –aquello para lo que fue llamada-. No compite por el poder, se gana su lugar por amor y por un irrenunciable llamado. Pai no quiere la fama ni el poder: quiere a sus abuelos, a sus tíos, a su comunidad. Pero es valiente y se enfrenta a sus miedos. Es una niña que desea ser amada como ella es. La abuela (Vicky Haughton, quien ganó un premio a la mejor actriz de soporte) es su modelo: una mujer discreta y valiente, realista y luchadora que es capaz de darse cuenta de que los cambios positivos no se imponen, se ganan. Con paciencia, con cariño y con perdón que Pai aprende como una lección magistral.
Es una cinta para descansar y para pensar. Prejuicios: la primera recomendación sobre esta cinta no me gustó: me la recomendó una feminista radical. Mucho después la vi con gusto, con enorme alegría y gratitud por quien me la trajo como recuerdo de su estancia en Nueva Zelanda: José Gilly. Juicio: “Whale rider” me gustó. Mucho.
jueves, julio 10, 2008
Un niño genio y unos buenos padres.

Vitus, Fredi M. Murer, Suiza, 2006.
Una fresca y deliciosa historia de un niño genio, unos buenos padres y un abuelo inolvidable.
Vitus (Teo Gheorghiu) es un hijo único que parece autista. Su padre es un inventor y su madre, una mujer trabajadora y cariñosa. Ellos han formado una familia común y corriente, pero quieren dejar de serlo. El éxito profesional del padre, gracias a una intuición genial de su hijo, los lleva a una posición económica y social envidiable, pero les falta la fama. Ambos descubren en su pequeño y callado hijo a un niño con un don especial que quieren explotarlo para convertirlo en un virtuoso del piano.
Con una boyante economía gracias al esfuerzo y la valentía del padre y la tenacidad y cuidado de la madre que renuncia a su trabajo, ambos ayudan a su hijo a desarrollar ese don que posee pero también, sin quererlo, comienzan a sobreprotegerlo y a soñar con el grandioso futuro que le espera como un gran pianista. Su abuelo es el inolvidable Bruno Ganz que vimos en Tan lejos… tan cerca! y en La Caída haciendo el papel de Hitler. Este abuelo es un hombre sencillo y audaz que vive en el campo y es el gran confidente y amigo que le enseña a Vitus a disfrutar de la vida sin miedo, frente al recelo de sus padres que ahora ven al abuelo por debajo del hombro.
Lo delicioso de la cinta es quizás la complejidad del personaje. ¿Cuántos niños genios habrá por todo el mundo y ha habido a lo largo de la historia de la humanidad? Muchos. Yo creo que muchos más de lo que creemos. Sin embargo, son pocos los que conocemos precisamente porque se espera demasiado de ellos negándoles la niñez y la libertad, por el dañino y excesivo halago que lleva a idolatrar el don en lugar de amar al niño: por darle demasiada importancia a su genialidad y olvidar a la persona. La adolescencia temprana aunada a la conciencia de su genialidad convierten a Vitus en un niño grosero, arrogante y egoísta que trata de librarse una y otra vez de su don porque, haciendo un balance, le trae más sufrimiento que alegría. El sentido común del abuelo y su amor sencillo pero verdadero lo hacen volar muy alto pero lo mantienen con los pies en la tierra. El abuelo nunca le dice qué hacer, sino que lo orilla a usar de su genialidad para ser feliz, haciendo felices a los demás. Por cierto, Theo Gheorghieu, que interpreta a Vitus, en un genio del piano en la vida real que nació en 1992.
Vitus es una historia fresca y optimista. Muy simple pero con fondo. Bruno Ganz le enseña a su nieto, pero también al espectador a ir descubriendo el propio camino a la felicidad. No es fácil ni está exento de sufrimiento pero vale la pena cuando se ponen los propios dones, grandes o pequeños al servicio de los demás. Hay una escena memorable: el abuelo, sabiendo que Vitus ha encontrado la senda correcta, le dice que no le sorprende su maravillosa personalidad, su genialidad y generosidad, teniendo unos padres que se aman como los suyos.
Cuando los padres aprendemos a amar a los hijos como son, sin querer apropiarnos de su futuro, es cuando los hijos desarrollan todo su potencial poniéndolo al servicio de los demás y comienzan a ser felices.Ópera prima del desconocido Director suizo Fredi M. Murer que está por cumplir 68 años, Vitus es una cinta con un modesto presupuesto, filmada en Suiza, casi toda en Zurich. Véala, la va a disfrutar.
domingo, abril 20, 2008
El hijo no deseado...
Más aún cuando vemos a Maurice (Timothy Spall) un tierno gordito que ama profundamente a Monica, su amargada esposa traumada porque no pueden tener hijos. ¡Qué ironías de la vida! Una mujer soltera tiene dos hijas: a una la da en adopción sin conocerla y la otra es barrendera, amargada, hostil.
La presencia de Hortense cambia radicalmente la dinámica familiar: devuelve la esperanza y la alegría a Maurice y a Monica, a Roxanne le hace descubrir el don de tener una hermana… a Cynthia la vuelve a la vida.
Ganadora de 30 premios: BAFTA, Cannes y muchos más. ¡Hay tantas cosas que comentar de esta cinta! Por hoy lo dejo aquí. El deber me llama.
domingo, marzo 16, 2008
"Sin lugar para los débiles" ("No country for old men", Joel and Ethan Cohen, USA 2007).
Anton Chigurh (Javier Bardem), a punto de disparar a una mujer para cumplir una promesa que hizo. Ecuánime, Carla Jean le dice: -“No tiene por qué hacerlo”. El psicópata esboza una sonrisa y le responde: “¿Por qué siempre me dicen eso?”. Este diálogo perfectamente podría ser entre el espectador y los hermanos Cohen.Ethan y Joel Cohen pueden hacerlo, no por ser judíos norteamericanos, sino porque se han ganado a pulso un lugar en el cine de arte. ¿Cómo olvidar Fargo, El Gran Lewobski o Barton Fink?
No country for old men: el absurdo en su máxima expresión. Matar, ayudar, robar, trabajar… odiar o amar. Todo es absurdo y la vida no vale nada. ¿Libertad? No. Azar. “No guarde esa moneda junto con las otras”… esa moneda vale su vida.
El azar es el único que podría acabar con la última de las siete vidas del matón. El azar lo libra, sólo lo deja con una fractura expuesta. Y, nuevamente, un billete lo salvará del castigo.
¿Para qué esforzarse por hacer el bien, si al final del camino, más tarde o más temprano, llegamos todos a lo mismo? La muerte es lo único que nos espera. Las buenas obras del solidario alguacil, Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones): absurdas. Un poco más viejo que su padre, lo alcanzará en la meta final: la muerte. Nada más allá de eso.
¿Para qué ir a matar al jefe? ¿Sólo Woody Harrelson podía diagnosticarle una psicopatología a Javier Bardem o podía ser cualquier otro? Sobran algunas escenas. Aún así, la cinta vale su peso en oro: deja pensar al espectador y lo deja pensando mucho más allá de los 122 minutos que dura la cinta ¿no es suficiente para considerarla buena?
martes, febrero 26, 2008
"Casomai" ("Comprométete", Alessandro D'Alatri, Italia 2002)
Un loco sacerdote que posiblemente no lo está tanto, cuando dice lo que puede pasarnos si nos atenemos a las estadísticas y la realidad sobre el matrimonio y el divorcio. Una pareja que busca “una boda especial”, sufre una dolorosa historia futura en carne propia.
¿Quién quiere casarse? Nadie, después de oír al padre contar la dramática historia de Steffania (Steffania Rocca) y Tomasso (Fabio Volo)… si ellos dejan su propio camino en manos de otros, si ellos no saben QUÉ es el matrimonio y cuáles son las exigencias del amor en el matrimonio. Si ignoran que los problemas serán reales, que la vida en común exige compromiso recíproco, total y pleno; que, en el divorcio, todos ganan: psicólogos, abogados, etc. excepto la pareja y que los hijos son las únicas verdaderas víctimas de la ignorancia, la ligereza o la inmadurez de la pareja. Que el aborto es una salida fácil: la tristeza, los remordimientos y la infelicidad van a aparecer a lo largo de toda la vida como espectros tenebrosos. Que el mercado, el estado y la “seguridad social” piensan cada vez menos en los problemas y necesidades de la familia. Que la crítica y la murmuración de los “amigos” es dañina, que la infidelidad ocasional no importa. Si no saben que el matrimonio no es “vivir cada uno su vida”.
Quizás alguien pueda pensar que Casomai es pesimista, pero no. Steffania y Tomasso quieren, en lo más profundo de su corazón, un hermoso matrimonio y una preciosa familia, si no, ¿por qué querrían casarse? Un matrimonio y una familia verdaderamente felices dependen sólo de la pareja, de él y de ella: de cada una de sus decisiones y de sus acciones a lo largo del día y de la vida. La familia puede –y debe- ser el lugar perfecto para que cada persona se sienta amada simplemente porque es él o ella, porque “existe”.
La puesta en escena de Casomai es inmejorable aún a pesar de su bajo presupuesto. Las actuaciones son excelentes: las de Steffania Rocca y Fabio Volo, así como la de Don Camillo (Gennaro Nunziante) el -irreverente- cura de la pintoresca iglesita italiana. Excelente dirección de Alessandro D’Alatri y guión de Anna Pavignano. El color y el manejo de las cámaras: muy bien logrados. ¡El soundtrack! de Elisa: Heaven out of hell para escucharse. Una cinta multipremiada que vale la pena ver.

sábado, febrero 23, 2008
“La Isla” (“The Island”, Mikael Bay, USA 2005)

¿Le gustaría vivir con todas las comodidades sin tener que trabajar, con todas sus necesidades básicas cubiertas por una empresa? ¿Servicios de salud gratuitos: chequeos de diarios, una dieta balanceada, deporte y actividades recreativas? ¿Un guardarropa completo y de las mejores marcas, incluido el servicio de lavado y guardado de ropa en su propia habitación? Por si fuera poco, con la posibilidad de sacarse una lotería muy especial: irse a vivir a una isla llena de diversión y sorpresas. La propuesta es tentadora: una empresa dedicada a “producir” hijos por catálogo y piezas para repuesto. Con la ventaja de que los “productos” no sienten ni piensan… por decreto del dueño de la empresa. ¿O es que eso es lo que quiere creer? La realidad de esta película futurista se impone. Lincoln Six-Echo (Ewan McGregor) y Jordan Two-Delta (Scarlett Johansson) descubren el siniestro plan del filantrópico Dr. Merrick (Sean Bean): clonar millonarios que necesitan “piezas de repuesto” y “producir” hijos en una sociedad que se ha dedicado a asesinarlos y evitarlos como si fuera una terrible enfermedad. “La isla” nos muestra el futuro que se avecina si no hacemos algo.
"Todo o nada..." ("All or nothing", Mike Leigh, Gran Bretaña, 2002)


La incomunicación, como la humedad, llega sin darnos cuenta hasta que derrumba familias y vidas. Vivimos solos porque nos hemos apartado del mundo, de los otros y de nosotros mismos.
Las historias secundarias nos llevan a la depresión o a la reflexión: la apatía, la mentira, el vicio, el sexo ¿como diversión? cobran su factura. El trabajo, el orden, el gusto por la vida y la preocupación por los otros es la forma de mantenerse cuerdos en un mundo sin sentido: ¿la “vida buena” o la “buena vida”?
Mike Leigh nos enfrenta a una disyuntiva ineludible: amor o soledad, vida o muerte, todo o nada. Somos libres de construir nuestro propio mundo, de escribir nuestra propia biografía. ¿Estamos dispuestos a salir de la rutina y arriesgar o será mejor esperar a que la vida nos ponga contra la pared y nos lo pregunte? Las soberbias actuaciones de Spall y Manville nos muestran que una buena historia no necesita un gran presupuesto ni muchas palabras. Otra obra maestra de Mike Leigh, después de “Secretos y mentiras” (Secret and lies)... que ya comentaremos.
miércoles, febrero 20, 2008
"21 gramos" (Alejandro González Iñárritu, USA, 2003)

jueves, enero 10, 2008
"En el gran silencio" (Philip Gröning, Francia, 2005)

La fotografía, la edición: impecables. La luz y las sombras, el frío de los Alpes y el calor de la Cartuja: una armonía perfecta. Orientales, occidentales y africanos: todos hermanos.
Es posible la fraternidad en medio de tantas guerras y el silencio en un mundo lleno de ruido.
viernes, diciembre 14, 2007
Cine, cine y más cine.

“Al cine va uno a divertirse” es la razón que arguye la mayoría de las personas que asisten a las salas de cine en todo el mundo, pero basta con buscar en Internet el título de una película y nos sorprenderá cuántas páginas y foros existen acerca de esa película. Foros en los que se vierten opiniones –y reflexiones- que muestran que la gente no sólo va a divertirse, a “ver” una película, que, si es buena, deja huella siempre. Positiva o negativa, mayor o menor, pero deja un rastro distinto en cada persona. Ahora bien, hay un tipo de cine que no exige reflexión, así como hay personas que van al cine a “no pensar”. Sin embargo, ante una película que supone un público pensante, esas personas que no van “a pensar”, terminan expresando desagrado ante esa exigencia.
Este blog está dirigido a quienes, además de divertirse, no tienen miedo de pensar... en el cine.
jueves, diciembre 06, 2007
"Dogville" y el dios justiciero.

(1) La trilogía que lo dio a conocer a nivel internacional consta de: "El elemento del crimen", "Epidemia" y "Europa", así como "Los idiotas", "Bailando en la oscuridad" y más recientemente "Dogville".
miércoles, diciembre 05, 2007
"Tan lejos... tan cerca!" (Wim Wenders, Berlín 1993)

• ¿Qué ver y oír en ésta película?
Hay que ver… el color. Los ángeles aparecen siempre en blanco y negro y los hombres a colores.
Hay infinidad de elementos para analizar en esta cinta. Hay que ver la belleza de la ciudad y de Natasha Kinski, hija de otro gran actor, Klaus Kinski. Hay que ver la pluralidad de los actores: actúan dos norteamericanos, un actor y un cantante; un ruso, ex presidente; una italiana, la cirquera; mexicanos y franceses y los ángeles que comprenden al hombre, ahora resulta que son alemanes. ¿Será una respuesta saludable al complejo de culpa después del Holocausto? Todos iguales y distintos. Hay que ver las escenas más bellas de un circo.
Hay que ver y escuchar a Damiel hablando con su hijita en italiano… y a los demás en francés, inglés, alemán, ruso, italiano y español: todas las lenguas son una misma.
Las reflexiones en voz alta de los ángeles y de los actores. Las del expresidente ruso Mijail Gorbachov, representándose a sí mismo, dejan huella: “Nosotros intentaremos salvar al hombre con amor. Y entonces veremos qué pasa. Yo confío en la sangre y en que será construido un mundo de esperanza. ¿De común acuerdo? Es posible. Debemos hacerlo: la gente, los políticos, los filósofos, actores, obreros, campesinos, gobernantes, y toda la gente que esté de acuerdo con esto. Y si estamos de acuerdo en esto, todo lo demás es fácil.”
Al inicio los ángeles, Raphaela y Cassiel, hablan sobre los hombres: “"Ustedes, ustedes a quienes nosotros amamos. Ustedes no pueden vernos, no nos escuchan, nos imaginan tan lejos y estamos tan cerca… Somos mensajeros para acercar a quienes están lejos. Llevamos luz a la oscuridad. Somos mensajeros, llevamos la palabra al que se cuestiona. No somos la luz, no somos el mensaje, somos los mensajeros, no somos nada: ustedes lo son todo para nosotros".
Hay que ver… hay que verla.
"No amarás" de Krzysztof Kieslowski.

ROJO: ¿Azar o Providencia? El juez en el banquillo.

El juez se gana la confianza de la modelo y le aconseja, sin forzarla, a que su viaje lo realice en barco. El canal meteorológico le asegura que el clima será estupendo. Acepta a pesar del miedo que le producen los viajes en barco y ocurre un accidente fatal ¿fatal? Es ahí donde encuentra al hombre que el juez había pensado para ella.
¿Azar o Providencia Divina? Un juez retirado que es llevado al banquillo de los acusados. Que ha sido traicionado por su pueblo y al que nadie le importa hasta que se dan cuenta de que sabe todo acerca de sus vidas.
domingo, septiembre 30, 2007
Karol

viernes, agosto 31, 2007
La vida de los otros.

La escena más grotesca nos lleva a la más sagrada. De una celulítica mujer/cosa pasamos a un lecho conyugal/altar que simboliza lo más sagrado que el hombre puede alcanzar y que nos hace recordar nuestra semejanza con el creador: la autodonación. El sexo no es sustituto del amor. El sexo solo, deshumaniza; el amor, diviniza.
Un hombre curtido por la rutina de la tortura: un académico, y paradójicamente también un profesional del tormento. ¿La clave? No sentir, ver al otro como un objeto de información para conseguir el fin: el bien del Estado. ¿El cambio? Como casi siempre, gradual. Enfrentarse a la intimidad, no de una persona sola, sino de la unión de dos personas. Ver el mundo a través de los ojos de otros, de los otros.
¿La vida de los otros? No. Es nuestra propia vida: el contraste de la miseria personal con el infinito de los otros, no puede dejarnos indiferentes: suicidio o martirio.
Un director en la Alemania comunista y su novia/esposa, una actriz. Un director que es fiel, no a su carrera, sino a su conciencia. La coherencia, él lo sabe, es lo que da sentido a su vida y es lo máximo que puede ofrecer a su amada: una vida con sentido.
La debilidad de la mujer es el punto sobre el que se soporta toda la historia. ¿El amor? No. La pasión por su profesión. Qué poco conoce este director a la mujer y la fuerza que le da el amor.
